jueves, 14 de junio de 2007

EN BANDEJA DE PLATA (THE FORTUNE COOKIE; U.S.A., 1966)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Harry Hinkle, cámara televisivo, sufre un accidente durante la retransmisión de un partido de fútbol americano: es arrollado por uno de los jugadores y queda tendido, inconsciente, en el suelo. Es llevado al hospital, donde lo que parecía ser una grave lesión medular queda en un simple susto sin mayores repercusiones. Pero, en ese momento, entra en escena su cuñado, Willie Gingrich, un picapleitos nada escrupuloso, dispuesto a convertir el incidente en una mina de oro, haciendo que el bueno de Harry simule una parálisis de pronóstico reservado. Harry, conocedor de la catadura moral de Willie, se niega en un principio a entrar en el juego, pero, seducido por el señuelo del posible retorno de su mujer, Sandy, una rubia indolente que se fugó un año antes con un chulo de cuarta, pero a la que está dispuesto a perdonar eso y más, porque sigue perdidamente enamorado de ella, termina prestándose a las maquinaciones de Gingrich, y se dedica a representar el papel de lisiado, auxiliado en todo momento por “Boom boom” Jackson, el jugador de color que fue el causante de su lesión y que, presa de un intenso sentimiento de culpa, se convierte en su enfermero permanente, paño de lágrimas y consejero espiritual. Finalmente, cuando Willie Gingrich está a punto de cerrar un sustancioso acuerdo indemnizatorio con los prestigiosísimos abogados de la parte contraria, la situación da una inesperada vuelta de tuerca...

RESEÑA CRÍTICA.-

Cualquier película, por insustancial o intrascendente que nos pueda parecer, suele reflejar, más allá de la historia concreta (más o menos intensa, más o menos interesante) sobre la que asienta su trama, algún aspecto de la condición humana, a través de las conductas y actitudes de sus personajes. Pero también sucede a veces que nos encontramos con ciertas películas en las que ese retrato de la condición humana trasciende su argumento y llegan a convertirse en auténticos muestrarios de aquello de que, para bien y para mal, somos capaces. En esta categoría entra de lleno En bandeja de plata, retrato nada amable de buena parte de nuestras miserias y mezquindades, hasta el punto de que constituiría, a buen seguro, un inmejorable espantajo para una hipotética civilización extraterrestre que pretendiera asentar sus reales en nuestro planeta. ¿Habría algún marcianito que, midiendo la integridad de la especie humana a través del rasero moral del abogaducho Willie Gingrich, estuviera dispuesto a quedarse aquí ni a tomar una cerveza? Lo dudo...

Además de eso, y como no cabía esperar de otra forma, En bandeja de plata es, como casi todas las de Billy Wilder, una excelente comedia, armada sobre unos diálogos de frescura, ingenio e inventiva excepcionales (auténtica marca de la casa), un ritmo narrativo muy bien cadenciado y un dibujo de personajes cuya acidez, rayana en lo vitriólico, no oculta un trabajo de diseño de auténtico laboratorio, facilitado, en cualquier caso, por la inmensa calidad de las “cobayas” utilizadas para tal fin: esa pareja que habría de depararnos momentos inolvidables en un buen puñado de películas, y que en ésta trabajaban por primera vez juntos a las órdenes del viejo maestro. Con todos ustedes, señoras y señores, Jack Lemmon y Walter Matthau: ahí es nada...

Jack Lemmon, al que le toca su rol habitual de hombre bueno, encarnando a Harry Hinkle, cuaja una interpretación fantástica, dotando a su personaje de una autenticidad (ésa que le hace debatirse permanentemente entre su ética personal –intachable- y las presiones de su entorno personal más cercano –deleznable-) extraordinaria. Pero el que se lleva el personaje “carameloso” de la película es su partenaire Matthau: el picapleitos Gingrich es un dechado tal de inmoralidad y degeneración que parece directamente extraído de la enciclopedia del perfecto sinvergüenza, y Matthau le confiere la más precisa y preciosa de las caracterizaciones posibles. Hasta tal punto lo hace bien, y tal es el grado de genialidad de sus frases, que se te llega a hacer imposible tomarle al personaje toda la tirria que debieras –en realidad, toda la que se merece un tipo que carece de cualquier punto de redención: todo en él es perfectamente abominable-.

No piensen, de todos modos, que Wilder apura con ese personaje la copa de las miserias morales, ni muchísimo menos... En un ejercicio más de su ya legendaria misoginia, hemos de destacar que las mujeres que aparecen en la historia (hermana, madre y esposa, en tal orden de importancia y peso argumental) no salen precisamente muy bien libradas: aunque la palma, y con diferencia, se la lleva la esposa, Sandy (interpretada por una Judy West que, pese a quedar bastante convincente, no tuvo continuidad posterior en su carrera), un personaje que no desmerece mucho, en cuanto a podredumbre de actitudes, respecto al del cuñado. Y es que está claro que mister Wilder no tenía en muy alta estima a la rama femenina de la especie, y bien que lo hizo notar en este particular muestrario de inmoralidad.

Si, en última instancia, hay algún pero que oponer a esta (pese a la opinión de ciertos críticos, que la minusvaloran en relación a muchas otras comedias legendarias del mismo autor) auténtica obra maestra, es el de su concesión final, cerrando con un happy end nada convincente y, por otro lado, bastante poco congruente con la mala uva que destila todo su metraje previo. Opción de autor, naturalmente, y, como tal, perfectamente respetable, pero que a muchos nos hace lamentar cuán gratificante hubiera resultado poner una guindilla, en vez de una guinda, encima de un pastel tan exquisitamente mordaz, además de recordar cierta frase que, años atrás, ya nos advertía al respecto: nadie es perfecto...

Dedicado al amigo Josep, y él -que no tiene blog, pero que debería ir planteándoselo, porque de esto sabe un rato...- sabe bien por qué (muchas gracias, compa...).

11 comentarios:

Patri dijo...

Me encanta Jack Lemon, me chifla, y Billy Wilder también.

Respecto a la peli, la he visto porque me suena todo, tengo las escenas en la cabeza peeeroooo no recuerdo el final... ¬_¬

Intentaré acordarme, eso o me veo buscando la peli por todos lados, si es que tengo una memoria...

Besotesssssssssssss

manly dijo...

Buenos días, te he dejado una invitación en mi blog por si quieres aceptarla.
A mí me la pasaron y como sabes que en mi blog no doy datos personales, la salvé con un buen pase de pecho que para eso soy medio torera, a ver tú cómo te las apañas.
SAludossss

Florinda Chic dijo...

Muy buena esta peli y excelente reseña compa Manuel. Si tuviera que elegir una -tarea por otro lado difícil- me quedo con Sunset Boulevard.

Miriam G. dijo...

Ni una, no he visto ni una, ¡no hay derecho! Me siento como un gusano.

Un beso, Miriam G.

e-catarsis dijo...

Aggg...¡maldita falta de tiempo!, luego me paso que este me ha gustaó
;-)

e-catarsis dijo...

Ea...ya tengo un rato :P

La vedad es que la pareja Lemmon/Matthau creo que ha dado unos resultados estupendos siempre ( por separado son igualmente excelentes actores....pero su química es brutal entre ellos y con los que andamos del otro lado de la pantalla) desde esta, objeto de este hilo y primera ocasión...creo en la que trabajan juntos a JKF ( creo recordar que habías comentado que te gustó mucho), si a esto le metemos de maestro de ceremonias al señor Wilder, pues yo creo que tenemos una estupenda comedia con todos lo ingredientes ( me gusta mucho este genéro...cuidado la comedia con guiones brllantes, ácidos, crueles,amables ...es decir como la vida ¿no? pero que me lo cuenten a mi ;-) )
La verdad es que si que es una de las películas menos mencionadas o bueno no menos mencionadas pero si que menos valoradas de Wilder, hombre es posible yo hasta esos matices no llego, pero es que claro con este director es dificil decir cual es la mejor o la peor, porque desde luego a mi este tipo me engancha siempre...

Supongo que estará entre tus preferidas pero mi aportación a esta magnífica pareja...no...al trío ¡que caramba! es con Primera Plana, no sé que tiene pero me encanta
;-)

Por cierto, el archivo de música que colgué en el hilo de Harrison...no para de desaparecer ( lo prometo)...no lo entiendo, el otro día casi me cargo el blog ( no veas que rato) porque no sé que toqué, de manera que...he decidido no tocar nada más ( ¿estas seguro que el archivo que me mandaste no era un poltergeist?)...que raro es todo...

Besos ( no sé... de lejos jajajaj que me da cosa)
:P

Manuel Márquez dijo...

Compa Patri, me alegro de que te guste, y, en cualquier caso, si el hecho de que no recuerdes el final te viene bien como excusa para volver a echarle una mirada, pues ya sabes, blanco y en botella..

Compa Manly, me pasaré por tu blog, aunque ya sé qué es lo que me está esperando. El problema es que la compa Tha ya se te adelantó, y, como podrás observar, yo sí que he abierto un poquito el melón. Gracias, de todos modos, por tenerme en cuenta para tal "invento" (y ya me pasaré, en cualquier caso, a ver ese pase de pecho...).

Compa Florinda, gracias por tus elogiosas palabras. ¿Sunset boulevard? ¿Por qué no...? La verdad es que son tantas genialidades, que se hace muy, muy complicado...

Compa Miriam, sigues teniendo pendiente una invitación que te pasé por correo en su día, y que ahora te reitero en abierto. Dime un título, y a ver qué se puede hacer. Y no tienes que sentirte como gusano alguno, tú sabes bien que no desperdicias tu tiempo disponible para "usos culturales" (aunque sean otros ramos los que ocupen más tu atención...).

Compa-e, gracias una vez más por tu tan nutritivo y rico comentario. Insisto, es muy difícil quedarse con una sola peli del gran maestro. En cuanto a comedias, yo me quedo, posiblemente, con El apartamento (Primera plana es que no la he visto: ya ves, pecado, y no venial, precisamente...); y, en cuanto a otros géneros, ¿qué decir de, por ejemplo, Perdición...? Son muchas obras maestras, muchas, no creo que Trueba se pasara ni un pelo con su comparación (en términos cinéfilos, claro está...). En cuanto al "fichero Harrison", siento no poder ayudarte al respecto; lo cierto es que yo lo probé en casa, y funcionaba sin problema alguno (un MP3 corriente y moliente...), pero, claro, no tengo ni repajolera idea de cómo funcionan los "colgadores" estos de música en web...

Un abrazo

Alicia Liddell dijo...

Wilder es DIOS.
Walter su profeta
y Lemon ese pobre pardillo al que los otros dos putean para solaz de espectadores.

Thalatta dijo...

Ay me ha pasado como a Patri que se me ha olvidado el final y ahora voy a tener que verla otra vez ¡malvado!
Y sí me encanta esta pareja (trío con Wilder) y todo lo que hacen.
Muy buena peli sí señor

Josep dijo...

Vd. me perdonará, Don Manuel, pero calificar El Apartamento de "comedia" me parece casi tan grave como afirmar, sin miedo, que todavía no ha visto Primera Plana. Creo que El Apartamento es un drama de mucho cuidado, con unos personajes psíquicamente débiles y torturados, faltos de amor propio y estima, en una historia más agria que dulce, repleta de vilezas en los personajes masculinos y de ingenua búsqueda de la felicidad en la siempre magnífica Shirley MacLaine, reina de la función, en su segundo gran papel, después de pelearse con Harry, cinco años antes....
No hay más que recordar la inolvidable velada de Nochebuena para soltar una lagrimita de compasión...
p.d.: Sólo me falta saber que tampoco has visto Uno,Dos,Tres....

Manuel Márquez dijo...

Compa Alicia Liddell, bienvenida a esta humilde "ciber-casa", me alegra verte por aquí.... creo que, muy esquemática y concisamente, describes bastante bien un cierto "estado de la cuestión".

Compa Tha, a igual dolencia, idéntico tratamiento: la ves otra vez, rezas dos padrenuestros y penitencia cumplida. Bueno, de los padrenuestros puedes prescindir; de la peli, mejor no (aunque ya ves tú quién fue a "recetar" películas...).

Amigo Josep, qué enorme alegría verte por aquí, ya tenía ganas, ya... por partes: lo de calificar El apartamento como comedia no creo que sea ninguna herejía, si asumimos un concepto amplio de comedia. Puedes ponerle detrás el epíteto que mejor le venga (podría ser agridulce, ácida, corrosiva, demoledoras; bien, creo que todos le valen, sin problema alguno...), pero no por ello deja de serlo; o, a lo sumo, considerarla un híbrido, algo a caballo entre la comedia y el drama (y me niego, bien lo sabes, a utilizar los "palabros" a que tan dados son en Hollywood para calificar productos en esa línea...). En cuanto a Primera plana, nada más que añadir, que asumo la gravedad del pecado, y, además de verla, espero que me impongas una penitencia acorde con el calibre de la falta. Para finalizar, mira tú por dónde, te daré una alegría: Uno, dos, tres no sólo la he visto, sino que además lo he hecho varias veces, y es una de mis co(cacola)medias de cabecera. Fantástica... Ah, y que espero verte por aquí con más frecuencia, será una gran satisfacción...

Un abrazo.

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