jueves, 7 de junio de 2007

DESEO HUMANO (HUMAN DESIRE; U.S.A., 1954)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Tras retornar de la guerra de Corea, Jeff Warren se reincopora a su puesto de trabajo como maquinista de una compañía ferroviaria, junto a su viejo compañero Alec Simmons, en cuya casa familiar se aloja. En esa misma compañía trabaja, como encargado del personal, Carl Buckley, un hombre hosco, que siente escasa simpatía por Jeff, y que está casado con Vicki, una joven y atractiva pelirroja. Para solventar sus problemas en el trabajo, Carl empuja a Vicki a que interceda por él ante el presidente de la compañía, John Owens, a quien conoce por haber mantenido, tiempo atrás, una relación con él; pero las cosas se complicarán enormente, y a partir de ciertos avatares inesperados, Jeff tendrá que debatirse, en una lucha encarnizada, entre la razón y el deseo...

RESEÑA CRÍTICA.-

Tras haber mostrado, en los inicios de su carrera, unas capacidades técnicas y unos niveles de inventiva visual con los cuales ya se había ganado un lugar más que honorable en la historia del cine, Fritz Lang se empeñó en demostrar, a lo largo de su etapa americana, cuán capacitado estaba también para realizar films de los más variados géneros y líneas temáticas bajo cánones estéticos y narrativos mucho más convencionales.

Son ésos los cánones a que se somete esta Deseo humano, una película sencilla y consistente, que amalgama con hábil dosificación elementos de drama y de suspense, para ofrecernos una nueva revisitación de esa vieja lucha, tan antigua como el propio mundo, que es la que enfrenta al bien y al mal. Y también, por enésima vez, ambos estarán encarnados (o, más bien, simbolizados en sus actitudes) en dos mujeres, ente las cuales se mueve su protagonista, Jeff Warren, un hombre afable y honesto, de sólidas convicciones morales (¿y, dado ese perfil, quién mejor que Glenn Ford para darle vida...?), al que un cúmulo de circunstancias, casuales y emocionales, irá empujando por una pendiente, progresivamente más acusada, de corrupción ética y de cuya perdición definitiva sólo se librará gracias a un postrero golpe de timón, duro y difícil, pero indispensable para su supervivencia.

En un extremo de ese arco al que antes aludía, se encuentra Ellen, la hija de su compañero Alec, a la que dejó de ver cuando, al marchar a la guerra, aún era una niña y a la que reencuentra convertida no sólo en una esplendorosa mujer (a la que da vida una Kathleen Case bellísima y de una gran expresividad dramática), sino en una enamorada consciente de sus escasas posibilidades de conquista y una suerte de “Pepito Grillo” despechado que irá golpeando con sus aldabonazos –cargados de un reproche tan hiriente como la indiferencia de la que es objeto por parte de él- la cada vez más maltrecha conciencia de Jeff. Y en el otro extremo, ese elemento indispensable del film-noir, la femme fatale, Vicki Buckley, esa ex corista de vida ligera interpretada por una exultante Gloria Grahame (en el momento más dulce de su carrera), cuyo personaje, curiosamente, no es revestido por Lang de ninguna maldad intrínseca, sino de una fatalidad ineludible (todo el veneno que destila proviene del ejercicio de actos que no obedecen a su voluntad, sino a la de los que la rodean), lo cual lleva a la idea subconsciente de la asunción del destino como una losa para cuyo levantamiento pocos esfuerzos cabe hacer con fundadas esperanzas de éxito.

Diálogos precisos y ajustados, ritmo narrativo firme y pausado, y tratamiento de la puesta en escena de una gran sobriedad, sin concesiones a mayores alharacas técnicas (en cualquier caso, creo que sí es digna de especial mención la muy profusa y acertada presencia del tren como elemento ambiental de peso en la película, además de su profunda significación metafórica, en la medida en que el protagonista, como antes se apuntaba, realiza, además de los frecuentes “viajes físicos” a que le obliga su trabajo, un auténtico “itinerario moral”). En resumen, una película compacta y bien armada, constatación plena de que los maestros difícilmente dejan de serlo: cuando se ponen estupendos, hacen Metrópolis, y, en las “temporadas de descanso”, hacen películas como Deseo humano, tan dignas como interesantes.


P.S. Dedicado a la compa Miriam (y a su fusta: argh, argh...).-

11 comentarios:

Florinda Chic dijo...

pues compa, no la he visto, pero de la etapa americana de Fritz Lang, me gustan mucho 'La mujer del cuadro' y 'Perversidad'. esta me la apunto y lanzo al aire esta pregunta: ¿por qué a Glenn Ford le dan tan mala vida las pelirrojas?

Miriam G. dijo...

¿Has visto? Esto es otra cosa, ahora me voy corriendo a por mi enanita esta noche lo leo. Pero me deprime tanto leer sobre cine, es esa sensación tan molesta de que te pierdes algo bueno.

Un beso, Miriam G.

Manuel Márquez dijo...

Compa Florinda, funesta omisión, funesta... no te diré yo si tan buena como las dos que señalas, pero a mí me gusta muchísimo. En cuanto a la pregunta que lanzas al aire, la trinco y contesto: las pelirrojas no le dan mala vida a Glenn Ford, nos dan mala vida a todos, a todos (hace un par de días estuve viendo a Julianne Moore en La ganadora: la peli no vale un pimiento, pero a mí, la Moore, hasta presentando los cupones...).

Compa Miriam, no te agobies, que no merece la pena: ya tendrás ocasión, con detenimiento. De leer esto, de ver la peli... ¿Perdernos algo bueno? Es imposible abarcarlo todo, ni siquiera una mínima parte, qué se le va a hacer...

Un abrazo.

Alicia Liddell dijo...

Lang contó con un buen guionista. Se llamaba Zola.
Lang repetiría con Ford y Grahame en "Los sorbornados", también imprescindible

e-catarsis dijo...

NO triunfamos hoy Manuel porque yo esta película no la recuerdo, no puedo afirmar con certeza que no la he visto porque tengo la neurona fatal de la muerte y es posible que si pero de lo que sí estoy segura es de que no la recuerdo...ainsss...¡¡¡cara a la pared!!!; pero bueno con el Sr.Lang paso buenos ratos entre Alemania y Usa que así estamos de viajeros siempre, ahora una cosa te digo como Metrópolis nada...esa y Nosferatu yo creo que las habré visto pues sin exagerar diez mil millones de veces y exagerando ya ni te cuento me faltan dedos de la mano ;-) ( me he pasado pelín ¿no?)...no sé que tienen los alemanes oiga
Pero bueno como me fío de ti, la apunto en el cuaderno azúl de cosas pendiente del compa y...todo llegará

1 beso ¿tus retales bien? :P

Lo prometo "esto" se me pasa en el otoño ;-)


PD: Por cierto ¿tú no tendrás esa versión que hay por ahí de Metróplis con la música de Moroder?, no he sido capaz de encontrárla y mira que en el fnac se enrollan...

Para Florinda, hija a él le darán mala vida pero se lo cobra a jostión limpio...por cierto que peli oiga...que lujo...que leche...uffff
:))

alicia dijo...

Es curioso, Manuel, que Fritz Lang dirigiera dos remakes de dos películas de Jean Renoir, una es Deseos humanos (que creo que se titulaba igual), y la otra es La chienne, que pasó a llamarse Perversidad, y son dos ejemplos de buenas versiones, que no son ni mejores ni peores que la original, sino diferentes.

Thalatta dijo...

que sí... que sí... ¡que la he vistoooo!!!!! y cuando recuerdo haberla visto es que me gustó pero cuando florinda ha recordado "La mujer del cuadro"... tengo que decantarme por esta ¡me encanta esa película!.
En fin... qué calor hace ya compa Manuel. ¡Besos!

Manuel Márquez dijo...

Hoy también me anduve algo retrasado a la hora de contestar (ay, el trabajo...). Muchas gracias, en todo caso, a todas por vuestros comentarios, la sal del blog...

Compa Alicia Liddell, buena puntualización esa del "guionista". Y sobre Los sobornados, qué te podría decir: recuerdo que tuve la inmensa suerte de verla en una reposición en pantalla grande, en el cine Bellas Artes de Madrid, en V.O. (corría el año 1988: ha llovido poco, pero ha pasado tela de tiempo...), y me impactó de una manera tremenda (por cierto, creo que no la he vuelto a ver desde entonces; esa cafetera hirviendo en el rostro de la Grahame...).

Compa-e, tu comentario, tan nutritivo y sabroso como de costumbre. Si no la recuerdas porque no la has visto, ya sabes, a ponerte al día. Sobre Metrópolis y Nosferatu... Nosferatu no la ví aún, pero Metrópolis sí la he visto varias veces. No dispongo de esa mítica copia con música de Moroder (aunque me suena alguna vaga referencia de ella...), la que tengo es la edición de Divisa, en dos DVD's, de la colección Orígenes del cine (por cierto, y hablando de Moroder, tengo que hacerte una "proposición musical deshonesta" al respecto, ya te la cuento con más calma...). Ah, para terminar, si esto se va a curar en otoño, pues que no llegue el otoño, qué leches...

Compa Alicia, también muy bueno tu apunte sobre el "factor Renoir", era un dato que desconocía. Esto es lo bonito (entre otros muchos aspectos) de los comentarios: se enriquece el caldo de partida...

Compa Tha, qué alegría una vez más, antes de arrancar el fin de semana (y sí, tienes razón, calores de telita marinerita...). Me alegro de que la hayas visto y te haya gustado, y, además, no tengo nada que objetar a tu predilección por La mujer del cuadro (que tiene también su puntito -y a Edward G. Robinson, cómo no, qué monstruo...-).

Lo dicho arriba: que muchísimas gracias y un fuerte abrazo.

Patri dijo...

Compa... no la he visto... y me extraña, pero creo que no la he visto.

Otra que apuntaré gracias a ti.

Besotessssssssssss

Patri dijo...

Compa... no la he visto... y me extraña, pero creo que no la he visto.

Otra que apuntaré gracias a ti.

Besotessssssssssss

Manuel Márquez dijo...

Compa Patri, una alegría verte de nuevo por aquí... ya sabes, si no la has visto, dala por recomendada (y espero que la disfrutes...).

Un abrazo.

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