jueves, 17 de mayo de 2007

EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES (THE POSTMAN ALWAYS RINGS TWICE; U.S.A., 1946)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

A un destartalado restaurante de carretera llega Frank Chambers, un culo inquieto, sin oficio ni beneficio, que sólo aspira a un trabajo que le permita subsistir sin mayores complicaciones. El propietario del negocio, el avaro y viejo Nick Smith, tras las reticencias iniciales, termina acogiéndolo, y le ofrece el trabajo deseado a cambio de una soldada mísera. Pero el tesoro de Nick no está en su caja registradora, sino que aparece enmarcado en la puerta que comunica el bar con la vivienda: no es otro que su bella y sensual esposa, Cora, una rubia ex-bailarina a la que Nick sacó del fango para ofrecerle un techo y poco más... Cora, además de bella, es ambiciosa, y pronto volcará sus esperanzas en Frank, que se enamora perdidamente de ella, y aspira a algo más que a ser el que aplaca los fuegos que el bueno del viejo Nick ya no puede sofocar... Ambos se sumergen en una espiral de pasión y codicia cuya única salida los llevará a un trágico desenlace.


RESEÑA CRÍTICA.-

Películas hay que, más allá de sus valores intrínsecos, adquieren una repercusión y un estatus derivado de circunstancias ajenas a la misma que, de no mediar tales circunstancias, quizá no habrían alcanzado. ¿Qué habría sido de esta obra, una gota en el vasto océano de magnas películas que su época –la dorada del género- nos legó, de no haber sobrevenido, treinta y cinco años después, ese legendario revolcón enharinado con el que Jessica Lange y Jack Nicholson incendiaron las salas de cine de medio mundo, en su revisitación efectuada por Bob Rafelson? Posiblemente, poco más que una reseña elogiosa –muy merecidamente, todo hay que decirlo- en las enciclopedias temáticas, ésas que llegan a ahondar en la filmografía de artesanos como Tay Garnett, director prolífico y de larga carrera, pero, como tantos otros, recordado definitivamente por un solo film: en su caso, este thriller intenso y tórrido que escarba en esas pasiones –las del bajo vientre y sus aledaños-, fuentes de las que el film-noir bebe con sed insaciable y nunca colmada.

El cartero... desarrolla su trama estructurada en dos partes perfectamente diferenciadas: la primera nos muestra el progresivo enrarecimiento (y calentamiento) del clima que genera ese triángulo fatal que forman los dos amantes protagonistas y un tercero, el marido de ella (tan torpe e ingenuo que, en principio, y contra lo que cabría esperar, más parece en concordia que en discordia), esa piedra en el camino cuya eliminación será el origen del desenlace criminal de la historia: tras un primer intento de dar salida a la situacíon vía fuga (fallida; incluso patética...), no queda otra alternativa que la del asesinato (también habrá un intento fallido, antes de consumar el golpe definitivo). Esta primera parte nos ofrece lo mejor, y con diferencia, de la película: el ritmo narrativo es ágil, la selección de situaciones es muy acertada y el equilibrio entre lo que se enseña y lo que se insinúa es fabuloso, llevando a una progresión de la intensidad dramática acorde con lo que la torridez ambiental exige.

Lamentablemente, y aunque sin llegar a caer en lo más profundo del pozo, el film sí que decae de forma considerable en su segunda parte. Aquejado de una excesiva farragosidad en el relato de la trama judicial de la historia, la claridad y agilidad del principio se pierden, y la acción trastabillea, se pierde en recovecos no siempre claros y termina por hacernos perder buena parte del interés con que nos enganchó, ante las inmejorables expectativas con que comienzo tan brillante prometía deleitarnos. Una lástima, y la constatación de que, de no haber mediado este bajón, sí que habríamos tenido que terminar rindiendo pleitesía a un clásico con galones de los más grandes.

Otro lastre importante de la película es el de su protagonista masculino, John Garfield, que ofrece un trabajo excesivamente plano, que no cabe justificar en el estado de perpetuo aturdimiento de su personaje: bien claro está que nos encontramos ante un hombre con sangre de horchata, pusilánime y, en su momento, desbordado por los acontecimientos, pero eso no habría de significar su casi total falta de expresividad y su envaramiento en todas las secuencias en que, más que intervenir, se limita a aparecer (resulta evidente que Nicholson sí que supo coger, en el remake ya referido, el punto ideal a su personaje).

Poco que ver con la mucho más afortunada presencia de Lana Turner: no es el suyo un prodigio de interpretación (Lana no era una actriz, ni mucho menos, excepcional), pero su consistencia, sus andares felinos, su mirada –con ese punto permanente de lascivia-, y, en definitiva, todo su halo de femme fatale, terminan configurando una Cora Smith de dimensiones casi míticas. Pocas veces, desde lo profundo de la pantalla, se ha podido trasladar tanta sexualidad en una interpretación con la mera insinuación del deseo que sabemos consumado a la vuelta de cada elipsis, de cada fundido (y cómo no soñar con ello...).

El cartero... es una película estimable, y, aunque no llega al excelso nivel que otras coetáneas suyas sí alcanzaron, constituye una lograda muestra del cine negro clásico, ese que se erige, y alcanza sus cotas más logradas, con historias sobre tipos endurecidos y corazones reblandecidos. Como la vida misma...

16 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Qué bueno que comentes este film, pensar que el neorealismo se inición con esta novela en "Ossesione", y que el film que describes no haya sido gran cosa es una de las paradojas que tiene el cine. Muy minuciosa tu descripción del film, dió gusto leerla y coincido que la película se va cayendo hacia el final. Saludos!

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias, compa Budokan, por tu comentario. Efectivamente, esta película la había visto varias veces antes de encontrarme con la morrocotuda sopresa de que Ossesione (que ví hace muy poco) se trataba de la misma historia (por cierto, reseña de Ossessione caerá también algún día...). Cosas de los clásicos: lo de las secuelas, precuelas y re-versiones no se inventó anteayer...

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

A mí claro no me gusto, no me gustan las tramas "de lo que mal empieza..." Pero claro yo de cine no entienod un pimiento ¿eh?

Un beso, Miriam G.

Liga por la Educación Audiovisual dijo...

Maravilloso blog compañero. Un interesante compendio de ideas y contenidos. El concepto "metablog" nos encantó.

Reciba un cordial saludo de nuestra asociación.

alicia dijo...

Tan sólo por la maravillosa escena de la primera aparición de Lana Turner, en la que se ve primero un pintalabios rodando por el suelo, para la cámara ir ascendiendo desde sus pies hasta su cabeza, toda vestida de blanco y con un turbante, merece la pena verla, aunque cuesta un poco creer que se mantuviera tan limpia en una gasolinera. La verdad es que las tres versiones que se han hecho: la de Tay Garnett, la de Rafelsson y la de Visconti (me alegra muchísimo que Budokan se haya acordado de ella)son muy buenas.

Manuel Márquez dijo...

Gracias a todos, una vez más, por vuestros comentarios.

Miriam, que no te guste no tiene nada que ver con un mayor o menor conocimiento del cine (que seguro que sabes más de lo que pregonas...). Para eso están los gustos, como los colores, para que cada cual esgrima los suyos con entera libertad.

LEA, muchísimas gracias por vuestros elogiosos comentarios, y bienvenidos a esta humilde casa. Espero que, en lo sucesivo, os apetezca seguir disfrutando de sus contenidos.

Alicia, magnífico el recordatorio de la legendaria escena de Lana Turner enmarcada: de manual... Eso sí, también tienes razón en lo que apuntas de la limpieza tan irreal, pero eso era algo muy común en el Hollywood de la época y alrededores: ¿qué me dices de esas pelis de romanos, tan blancos e impolutos, cuando no había agua para lavarse...? En fin... Y también de acuerdo contigo acerca de la calidad (muy alta) de las tres versiones. La de Visconti, desde luego (que, insisto, ví hace poco), me dejó alucinado, sobre todo si se tiene en cuenta que era su primera peli (y, además, nada que ver con el cine que luego hizo).

Un abrazo.

e-catarsis dijo...

Ufff...voy mal, muy tarde...es que ¡no paras!

¡Qué peli!, tiene de todo, me encanta este género y que atractiva la Turner, la sombría e puesta en escena construye el decorado perfecto para el desarrollo de su desgraciada historia.

¿No te encanta como resalta vestida de blanco?

¡Ea! que es una de mis imprescindibles, que lo bueno si breve...dos veces bueno, no me enrollo más
;-)

...y sigo al atake...

Manuel Márquez dijo...

Compa-e, ya te me tardabas (pero no te agobies, que hay que reconocer que, últimamente, ando algo más prolífico de lo habitual -además de que tienes malacostumbrado-; bien sabes tú, en todo caso, cómo esto es cuestión fundamentalmente de rachas, y ahora el viento me sopla de culo...).

Sí, lo de Lana Turner es realmente impresionante, lascivia en estado puro. Por eso, quizá, me cabrea más que su partenaire, John Garfield, ande de un pánfilo tan subido. Hubiera pillado yo ese tajo, mecachis...

Un abrazo.

e-catarsis dijo...

...uf....uf...uf ¿tajo?

Jajajjaja

No comment


:))

Manuel Márquez dijo...

Compa-e, que éstos son juegos de artificio (ya ves tú, yo con Lana Turner: algo parecido a lo del Fary con Ava Gardner, poco más o menos...).

Un abrazo.

Thalatta dijo...

De acuerdo completamente con lo de Garfield (el gato no jijijiji) y genial lo del "revolcón enharinado".
Cuando era joven decían que me parecía a la Lange pero mejor que me pareciera a la Turner, en fin... :)
Ahora sí... que vaya una semanita fructífera que has tenido.
Besosss

Chus dijo...

This is what I think: The postman

Casinos online gratis dijo...

MUY buen post manuel.
Llegue buscando la peli para descargar (no conocia el bloh) pero me quede leyendo tu opinion!

Saludos

Diseño de paginas web dijo...

Esta pelicula no es con faye dunaway y jack nicholson?? pense que era con ellos

Posicionamiento Web dijo...

Alguien ha visto cumbres borrascosas..a mi me parece que esta dos pelicuyals gtiene mucho que ver no en la histori pero si ensu peusta en escena

Cine Terror dijo...

El remake de Jack Nicholson no está a la altura. Prefiero el original. Gracias por el post.

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