lunes, 30 de abril de 2007

Metablog XIII: muletillas, tópicos

Los dos “personajes” a los que hoy, amigos lectores, quiero dedicar estas líneas, no son patrimonio exclusivo del territorio “bloguero”, sino que pertenecen al universo, bastante más amplio, de la escritura, en general, e incluso de la comunicación lingüística, tanto hablada como escrita, más en general aún, para ser más exactos; pero dado que tanto las unas como los otros son, mal que nos pese, presencias habituales en este mundillo (o, al menos, en las incursiones que en el mismo hace este humilde escribiente), no está de más prestarles alguna atención, no sé si cargada de reproches o dotada de ese cierto cariño que se le termina cogiendo a nuestros enemigos más íntimos (siempre y cuando sean inocuos, como es el caso...). Porque, al fin y al cabo, ¿qué sería de un artículo de un blog sin muletillas ni tópicos? Probablemente, estaríamos hablando de una obra maestra. Y, realmente, ¿tiene mucho sentido una pieza de ese calibre en este batiburrillo del bloguerío...? Probablemente, no.

Los he agrupado, pero, realmente, no sé si ambos guardan alguna característica común más allá de la de compartir el dudoso honor de ser considerados como dos de los más “`prestigiosos” enemigos de aquello que podríamos calificar como buena escritura (o, quizá más bien, correcta escritura, que no por correcta tiene que ser, necesariamente, buena...). En cualquier caso, poco tienen que ver la una y el otro, más allá de ese rasgo compartido, así que dediquémosle a cada cual su apartado correspondiente.

Muletillas. ¿Quién no ha sido víctima de ellas en alguna ocasión –o no lo es de manera frecuente-? ¿Cuántas veces no nos desesperamos escuchando a un entrevistado en la radio que da entrada a todas sus frases con la misma expresión, o leyendo un texto en el que se repite, una y mil veces, alguna fórmula, y no mágica precisamente? ¿Cómo no regocijarse ante la sucesión de locuciones que van adquiriendo fama en la medida en que se convierten en santo y seña identificativo del hablar del algún personaje significado? Ese “por consiguiente”, aquel “ni que decir tiene”, este “qué duda cabe”.... qué maravilla, amigos, qué maravilla. Porque, ciertamente, las muletillas tienen muy mala prensa, pero tengo la vaga impresión de que, si no existieran, nos pondríamos a inventarlas. De todos modos, en la medida en que pueden ser evitadas (con un mecanismo tan sencillo como el de revisar lo escrito de manera íntegra una vez cerrado el texto –algo que no siempre hago, por otro lado-), procuro evitarlas. Tema distinto es el de si lo consigo, o no. Ya ven...

Tópicos. Y sus primos hermanos: las frases hechas, los prejuicios. Éstos son otra historia, mas el que esté completamente libre de ellos, que arroje la primera piedra (y no pongo esto a título de ejemplo: es sólo uno de los mil y uno a los que suelo recurrir...). No es fácil armar un texto sin que se nos cuelen, o sin que, lisa y llanamente, recurramos a ellos, porque nos dan la formulación más cómoda de aquello que queremos decir sin tener que exprimirnos los sesos buscando frase novedosas u originales para expresarlo. O sea, el recurso del vago, a qué engañarnos. Por otro lado, y aunque gocen de tan mala prensa como sus compañeras de artículo (de éste, al menos, desde luego), tampoco cabe desdeñar el hecho de que, en muchas ocasiones, su condición de tal no priva al tópico de su punto (más o menos grueso) de certeza. Y si alguien duda de este último aserto, lo emplazo a que, ante el topicazo ese que habla de “los cuarenta grados a la sombra”, por ejemplo, se dé una vueltecita por mi barrio a esa de las cuatro de la tarde de cualquier día de agosto: después del paseo, hablamos de certezas y falsedades, por supuesto que sí (pero sólo en el caso de que haya sobrevivido al experimento probatorio de marras....).

En fin (otra muletilla...), muletillas y tópicos, tópicos y muletillas, tanto monta, monta tanto (otro tópico...). ¿Por qué será tan jodida y diabólicamente complicado escribir prescindiendo absolutamente de ellos? Pues eso...

3 comentarios:

Thalatta dijo...

En fin... pues sí, qué razón tienes (jejejeje todo plagado de tópicos), estimado compañero.
Besosss (tópico típico de mi cosecha)

e-catarsis dijo...

Pues no le veo tanto problema, claro que en mi caso pues ...eso ;-)
Escribir es una tarea compleja, escribir bien, pero aún y en el caso de las grandes plumas bueno al menos de las reconocidas plumas, estas también usan o abusan de tópicos y muletillas, es inevitable, llega a formar parte del estilo personal de cada escribiente, su digamos sello personal, somos un número de palabras con las que intentamos hacernos entender y la originalidad a mi modo de ver está en intentar que fluyan con suavidad ( de manera ordenada o no esto es según se pueda) aunque a veces resulten ásperas pero al menos con la voluntad de querer compartir de comunicar algo, de contarlo,incluso de vomitarlo...con/sin tópicos y muletillas...aunque ya digo dicho por mi...en fin, esto sí, si la idea está clara...el mensaje llega, doy fe :)

Saludos

BUDOKAN dijo...

Creo también que si la idea es concisa el corpus del texto no se pierde. La refleción es buena, pero creo que los tópicos son recursos y siempre son válidos mientras no se abuse de ellos. Saludos

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