jueves, 26 de abril de 2007

ÉL (MÉXICO, 1953)


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Francisco Galván, hombre de edad avanzada y acomodada posición social, serio y reconcentrado, y con una acendrada religiosidad, se enamora perdidamente de una bella y joven mujer, Gloria, también modosa y recatada. Sorprendentemente, dadas las diferencias de edad y de carácter, ella corresponde a su amor, y ambos se casan, iniciando una relación matrimonial que, poco a poco, irá deteriorándose debido a los cada vez más insufribles desvaríos de Francisco, presa de un desquiciamiento mental del que hace su primera y más sufrida víctima a su infortunada esposa.

RESEÑA CRÍTICA.-

Es muy probable que, si hablamos de celos, y buscamos un referente artístico con el que ilustrar el fenómeno de manera inequívoca, todos acudamos de forma casi automática al paradigma universal, al celoso por antonomasia: el moro Otelo shakespeariano. También es muy probable que, después de ver una película como Él, nuestra particular “galería de celosos” se vea no sólo enriquecida con un nuevo personaje, sino posiblemente encabezada por el mismo, dados sus innegables méritos en la materia (que le confieren una altura similar, si no superior, incluso, a la del personaje creado por el inmortal bardo inglés).

El Francisco Galván de este intensísimo drama buñueliano –realizado en la etapa mexicana del monstruo de Calanda-, al que da vida con una autenticidad impresionante un actor veterano (ya acumulaba a estas alturas de su carrera casi sesenta interpretaciones) y de carácter como Arturo de Córdova, nos ofrece un ejemplo prístino de la corrosión física, moral y afectiva a que los celos pueden llevar a la persona que los padece (y no sólo a ésta, sino a todos cuantos le rodean): así, asistimos absortos a una evolución progresiva, tan pausada como irrefrenable –llevada con un ritmo de narración fenomenalmente controlado por el autor-, desde una posición inicial de firmeza y seguridad (que se plasma en todos los órdenes de la vida del personaje), aunque ya con algunos apuntes desequilibrantes, a un final en el que la degradación integral del mismo le hacen optar por una solución de ruptura, la única opción con la que poner algo de remedio paliativo a los males que le aquejan, y que han ido aflorando paulatinamente, piedrecita a piedrecita.

Hasta qué punto la extrema religiosidad de Francisco Galván puede influir en esa fenomenología de su carácter es algo que quizá no queda suficientemente claro en los elementos explícitos de la trama, aunque toda la película está trufada de elementos religiosos (desde el personaje del padre Beltrán –un secundario con peso, al que Buñuel retrata con toda la escasa amabilidad que de su furibundo anticlericalismo cabe esperar- a las numerosas escenas en el interior del templo –ahí se inician los contactos entre Francisco y Gloria-), pero no es una tesis excesivamente arriesgada la de considerar que esa religiosidad exacerbada pesa considerablemente, y no sólo en lo que afecta a los celos, sino también en otro muchos aspectos igualmente tortuosos de una personalidad en la que concurren numerosos factores desequilibrantes, que van desde un machismo rayano en la misoginia a un fetichismo refinado, pasando por una manía persecutoria que adquiere, por momentos, rasgos de auténtica paranoia.

Centrarnos de manera tan intensa, como hasta ahora se ha hecho en esta reseña, en él, nos debería llevar a olvidarnos de ella: una Delia Garcés que, amén de una gran hermosura, nos ofrece una fantástica interpretación, réplica de nivel excepcional a la que efectúa su coprotagonista. Ya desde su presentación –es impresionante cómo introduce Buñuel su primera presencia, casi al mismo comienzo de la película: a través de un travelling de los pies de los feligreses, en cámara subjetiva (y aquí descubrimos el fetichismo de Francisco Galván), con un lento desplazamiento de la cámara hasta que, llegada a sus pies, se inicia una suave panorámica que termina enmarcando su rostro; simplemente genial-, el personaje de Gloria se configura como la antítesis de su compañero, al que, no obstante, por una fatal mezcla entre el error de apreciación y la atracción de los polos opuestos, se verá irremisiblemente abocada. A partir de ahí, toda su construcción será la de una mujer marcada por la incapacidad para admitir lo que sucede y el sufrimiento por no poder conseguir, pese a sus denodados esfuerzos, que las cosas cambien.

Con el mismo tono inquietante que a sus películas siempre prestan la atmósfera densa y recargada (a la que tanto contribuye el barroquismo, a veces tenebroso, de su ambientación y decorados) y la introducción inopinada y sorprendente de brochazos surrealistas y grotescos (como son, en este caso, esas carcajadas en la iglesia que sólo existen en la mente del infeliz Francisco), Él alcanza un nivel de film algo más que estimable, y se constituye en una de las referencias cimeras de la filmografía buñueliana, no sólo ciñéndola a su periodo mexicano, sino contemplada en su globalidad.

6 comentarios:

e-catarsis dijo...

Te gusta el cine ¿verdad?

Buñuel es grande, mucho, y su ojo despiadado, no hace concesiones, inquietante en su aparente sencillez.

Me gustaría saber tu opinión de Belle de Jour...por curiosidad

Y los celos mala cosa compañero...mala mala de verdad

Un beso en feria aunque...he leído por ahí que no te gusta mucho, así que mantenemos el beso y la feria la dejamos en suspenso ( sin cero que de eso ya no hay ¿qué tal un uno?)

:))

BUDOKAN dijo...

Qué pelíacula hermosa, una de las más angustiantes de Luis. Finalmente se confiran que los celos del protagonista tenían una justificación. Gracias por escribir este post sobre una de las películas más grande del cine.

Thalatta dijo...

Ay Buñuel... si mi memoria fuera, al menos, normal, te podría dar detalles de esta película que sí recuerdo haber visto (creo que no me falla ninguna de este paisano). Carga todas las películas de simbolismo, claro para los entendidos, para mí un tanto difuso. Pero tengo predilección por "El ángel exterminador", nos la comentó una entrañable profesora de filosofía y ya la he visto unas cuantas veces.
Ay Buñuel... ¡me encanta!

Manuel Márquez dijo...

Compa-e-, lo mío con el cine, más que gusto, empieza a ser ya algo relativamente problemático (pero sólo relativamente, ¿eh? hay cosas peores...). En cuanto a Belle de jour, no es, de entre las que he visto, una de las que más me gusta de Buñuel, aunque no deja de tener ese poso maléfico y desasosegante que exhibe todo su cine (otro tema es si la Deneuve era la opción de casting más adecuada para protagonizarla). Y sobre ferias, ciertamente, no son santo de mi muy mucha devoción, con lo cual te agradezco la suspensión feriante...

Budokan, las gracias a tí por tu comentario; ciertamente, sí que es una película tremenda esta, sí.

Y Tha, El ángel exterminador... ¡¡¡eso son palabras mayores!!! Una de mis pelis favoritas, y no sólo de Buñuel, sino del cine en general. Tengo por ahí publicado un articulillo comparativo sobre ella y El pisito, de Marco Ferreri; si tienes interés en leerlo, lo localizo y te lo hago llegar.

Un abrazo.

Casinos online gratis dijo...

Es sumamente interesante ver como la historia muestra como un simple desorden de la personalidad al cobrar cada vez mas fuerza puede ir derribando las barreras del contacto con la realidad hasta cimentarse en un cuadro psicotico como el que termino presentando Francisco.

alergia infantil dijo...

me encanta buñuel, y esta es una de mis faboritas. Sus peliculas estan llenas de obsesiones y esta tiene la obsesión con mayusculas: los celos
mi top de buñuel sería:
1. Los olvidados.
2. Él.
3. Viridiana.
4. Nazarín
5. Belle de joeur.

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