martes, 3 de abril de 2007

Histori(et)as de la tele


Aunque todos ellos se hallan acogidos a la etiqueta “Medios”, he de reconocer que la inmensa mayoría de articulos que integran esta especie de “sección” están dedicados al “medio”; es decir, a la televisión. Es evidente que la expectación y el interés que despierta como tal va mucho más allá de la querencia específica de cada cual: personalmente, prefiero la prensa escrita, e incluso la radio, pero, como objeto de análisis y reflexión, no dan, probablemente, tanto juego como el de la antaño denominada (se ve que el término, que tanta fortuna hizo en su día, ya no está en el “candelabro”...) caja tonta.

Mundo convulso, ese de la tele. Aunque, curiosamente (por lo contradictorio), también muy reacio a los cambios en determinados aspectos y cuestiones. ¿Cómo explicar, si no, el imperio incontestable que ejercen las retransmisiones futbolísticas, imbatibles en términos de audiencia, hasta el punto de generar auténticos “terremotos parrilleros” en el resto de las cadenas? ¿O la absoluta imposibilidad de que cualquier cadena, ante una serie de ficción de la competencia sólidamente asentada en un nicho diario –y en “prime time”, naturalmente-, pueda remontarle el “share”, eche lo que eche a competir? ¿O la dificultad para que los programas de debate político den el salto definitivo y logren instalarse en ubicaciones de horario y cadena realmente atractivos para un público masivo –salvo excepciones cantadas, como la del experimento (importado de Francia, no lo olvidemos) que TVE-1 ha iniciado con su “entrevista ciudadana” al presidente Zapatero-? Lo de las películas de Paco Martínez Soria, dado que considero que viene a entrar más en el ámbito de lo paranormal que en el de la sociología televisiva, lo dejo para el estudio en profundidad por parte de los chicos de Íker Jiménez...

Y todo ello, en perspectiva de presente: si, haciendo caso de los gurús del ramo, hemos de situarnos en una óptica de futuro, el panorama ya resulta, lisa y llanamente, enloquecedor. Nuevos soportes –móvil, ordenador y demás híbridos (PDA, Ipod, etc...)- esperando nuevos contenidos, y, a su vez, generando nuevas pautas de consumo, especialmente en lo relativo a tiempos y formatos. Nuevos canales, tanto generalistas como temáticos, dando lugar a una segmentación de la audiencia que terminará por atomizar definitivamente (si es que ya no lo está en grado suficiente) la panoplia de la oferta televisiva tal como la conocemos y concebimos actualmente. En fin, una serie de fenómenos sobre los cuales uno lee y lee, con mayor o menor credulidad, pero que, considerados de manera conjunta, hacen pensar que la manera en que ahora vivimos la televisión está destinada a convertirse en objeto de estudio paleontológico en muy poquito tiempo.

Habrá que apurar los últimos rescoldos. Porque, al igual que ya no parece tener mucho sentido llamar “caja” –ni lista ni tonta- a algo más parecido a una loncha de jamón que a un recipiente para zapatos, también parece tener los días contados aquello del “niña, ¿qué echan hoy en la tele...?” Con lo tierno y romántico que suena, ¿no...?

4 comentarios:

Thalatta dijo...

A mi me sirve, hoy por hoy, para ver nuestras series y películas favoritas. Ya ni Buenafuente ni Sardá me quita el sueño.Internet, la verdad, le ha quitado mucho a la tele y es que para lo que hay que ver...

e-catarsis dijo...

¿Sabes lo que a mí me alucina?, que quepan por el cablecillo cosas tan brutales...me sitúo detrás de mi tele, reviso el cable, lo palpo, es muy pequeño, aprieto...nadie se queja...no sé como demonios lo hacen para pasar por ahi tanta peña :P

Manuel...no he podido evitar este momento frívolo :)) ¡qué demonios! ¡no he querido!

Besos sin solución ( la mía)

Miriam G. dijo...

Pues yo cada día veo menos tele. Y la verdad no la hecho de menos.

Un beso, Miriam G.

apesardemi dijo...

Ay la tele, despotricamos de ella pero casi se ha convertido en un miembro más de la familia ;)

Yo, la verdad, la utilizo más para visionar las películas del disco duro que para ver la programación de as diferentes cadenas. Pero, también es verdad, no hago ascos ni a algunas series y programas ni a algunos informativos.

Cada día la veo más como una caja de imágenes que como una televisión.

Más abrazos.

Creative Commons License
Los textos de esta obra están bajo una licencia de Creative Commons.