domingo, 15 de abril de 2007

Grageas de cine XXX: a propósito de.... Verano en Berlín (Sommer von balkorn; Alemania, 2005)


Es una auténtica lástima que no lleguen más cintas alemanas a nuestros circuitos de distribución: las pocas que lo consiguen suelen mostrar un nivel de calidad considerable –cabría pensar, también, que las que no lo consigen es porque no alcanzan tal nivel...-. Sea como fuere, un film sencillo, tan poco pretencioso como Verano en Berlín (Sommer vom balkorn), es una clara prueba del aserto anterior, y un buen botón de muestra de esa línea de comedia tan poco cómica que precedentes como Deliciosa Martha ya habían apuntado pocos años atrás.

Comedia –si hemos de adscribirla genéricamente, ésa es su etiqueta- que exhibe un humor bastante negro, seco, callado, serio. Nada que ver con las efusiones latinas: pocas sonrisas, ninguna carcajada, ni un solo apunte que guarde relación alguna con la estridencia, ni siquiera en los pasajes de mayor intensidad emocional. La mítica y legendaria “cuadrícula germánica”, reflejada en un abanico de personajes tan simples y atrabiliarios a la vez, por paradójico que parezca, como la vida misma (que es así de paradójica, claro...).

Es ahí donde radica la mayor fortaleza del film: en las bondades de su guión, que dibuja un elenco de personajes, más allá de la pareja protagonista, enormemente vivo y con capacidad sobrada para enganchar al espectador en las redes de las relaciones que se tejen entre ellos, sin necesidad de acudir a tremendismos deslumbrantes ni a situaciones de excesivo dramatismo; única y exclusivamente con su devenir cotidiano, ordinario (vulgar, incluso, si así se quiere ver), inmerso en situaciones claramente reconocibles y que cualquiera de nosotros podría encontrar, en su propia vivencia o en la del vecino de enfrente (si algún día, claro está, llegáramos a fijar nuestra atención en ello...).

Si a lo anterior le sumamos la química que se desprende de esa pareja de amigas tan iguales, tan distintas (Krista y Nike), jóvenes (una más, otra menos), guapas (una más, otra menos), solas, o casi (y, también, una más, otra menos) y totalmente desquiciadas e insatisfechas de su vida (en idéntica medida la una y la otra), salvo en esos mágicos momentos en que contemplan el cielo desde la terraza, mientras sueñan con que otro mundo y otra vida son posibles, ya tenemos los ingredientes suficientes para un agradable ratito de cine, de ésos de los que, con sólo recoger retazos tiernos y vivos de existencias de carne y hueso –si se hace con buenas hechuras-, ya están suficientemente justificados.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues nada, que ya estoy pirateando otra vez por los mares de internet, para bajarme la peli...
No se puede ser buena, no te dejan...
Besos berlineses.
Mendieta-Quintana.

Thalatta dijo...

Ayy ayyy ayyyy esta tendrá que esperar, que la lista es larga...

¡Besos!

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