lunes, 12 de marzo de 2007

Metablog XI: ¿una estación de paso?


Todo es tan vertiginoso en este mundo de Internet que cualquier invento, apenas recién vista la luz, ya se está quedando obsoleto; dinámica que igual afecta a las tecnologías y soportes que a las pautas de acción e interacción. Por ejemplo, los blogs: criaturitas aún en pañales, a tenor de los entendidos, y que, según estos mismos, ya están superados por los álbumes de fotos personales (o fotoblogs), videoblogs (o “vlogs”, para los más geeks...) y demás hierbas en las que la primacía de la imagen –manda “youtubes”...- hace de las suyas y arrasa con cualquier resistencia, por tímida que sea.

O sea, que ahora resulta y viene a parar, como decimos en mi pueblo, que cuando aún estamos asimilando el paso de foros, chats y messengers como mecanismos prioritarios para el intercambio de ideas en el ciberespacio, a este nuevo ámbito de comunicación que constituye el “bloguerío” –con sus comentarios, sus intercambios de enlaces; esas cositas tan sencillas...-, las “niñas de nuestros ojos”, ésas a las que dedicamos (escritura, organización, maqueo y hermoseo...) las horas que tenemos, y las que no tenemos, ya están irremisiblemente anticuadas. Y algunos, todavía, con estos pelos...

Entiendo que forma parte de la propia esencia, tan aceleradamente volátil, de Internet, el continuo flujo de creaciones y cambios, pero, en lo que a mí respecta personalmente, ¿qué quieren que les diga...? No sé si soy terco, torpe, comodón o flojo, pero, como ya comentaba hace no mucho tiempo por estos mismos pagos, no estoy muy por la labor de nuevos “trasvases”. O sea, que ésta no es para mí una estación de paso, y, al menos por ahora, me quedo en mi blog y con mi blog; ése que, con un poco de suerte y el paso de algunos años, quién sabe, igual termina convirtiéndose en una especie de resto “ciber-arqueológico” destinado a ilustrar paseos virtuales en calidad de ejemplo de lo que un día fue un canal de comunicación explosivamente prolífico en el universo de la Red, que, al cabo de muy poco tiempo (¿dos, tres, cuatro años...?), se convirtió en una simple reliquia, sólo mantenida por un puñado de románticos irremisibles enganchados al “juguetito”.

O igual no. Igual en lo que termina convirtiéndose es en el simple destino de un enlace perdido desde una flamante web “ultramegahipersuperinteractiva”, plagada de animaciones, vídeos y todo tipo de artilugios multimedia. Pero, no sé por qué, no termino yo de ver muy claro este segundo escenario. Adoro la imagen: estática, dinámica; en color, en blanco y negro; realista, no realista.... Pero mi adoración es puramente pasiva, de receptor. Y cuando me alejo dos pasos del imperio y el dominio de la palabra escrita, empiezo a perder pie. Ya ven, cosas de cada cual; pero tengo la completa seguridad de que, en este caso (como en tantos y tantos otros), compartida con un buen puñado de cofrades...

2 comentarios:

apesardemi dijo...

Tiempos vertiginosos, muy cierto, todo va tan rápido que llega a marear.

Coincido contigo, en los blogs me siento muy cómodo, muy a gusto. Todas las plataformas pueden convivir, el ciberespacio es muy grande.

Veremos la próxima evolución.

Un abrazo.

Thalatta dijo...

Ay que te va a pasar como con los libros y quieres leerlos hasta el final.
No se... no me preocupa si esto seguirá o no, de momento hay días que lo cerraría y otros no veo el momento para escribir. En fin... :)

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