lunes, 22 de enero de 2007

Metablog VIII: material propio, material ajeno


Me consta que una de las críticas más habituales a determinados blogs (algunos de ellos, incluso, bastante exitosos, en términos de número de visitantes) es la que atañe a su escasa creatividad, habida cuenta de su recurso habitual (a veces, prácticamente exclusivo) a “material ajeno”: referencias a artículos y/o reseñas de otras webs y/o blogs (a veces mediante un enlace; en otras ocasiones, mediante el más inclemente y expeditivo mecanismo del “corta-pega”), vídeos del YouTube y otros productos de similar tenor.

No negaré que la proliferación de ese fenómeno, constatable como tal de manera objetiva (basta un rápido paseo por los blogs “punteros” para cerciorarse de ello), puede dotar de bastante fundamento a la crítica antes apuntada, más allá de lo que se pueda compartir (o no) la misma. Y que, en algunos casos, prácticas de ese tenor no dejan de ser un ejercicio bastante cómodo para mantener un blog sin tener que exprimir mucho las neuronas en el desarrollo de tareas más creativas; también resulta evidente que, si algún día, todos, o una inmensa mayoría, optamos por la misma pauta de actuación, terminaremos dejando a los medios convencionales convertidos en el único suministro informativo de base, y este invento del “bloguerío” perderá cualquier atisbo de interés. Pero las cosas son como son, y están como están.

En mi caso, procuro no abusar del mecanismo; más bien al contrario, soy poco dado a la utilización de material ajeno (excepto en lo que se refiere al contenido gráfico, por obvias razones de disponibilidad que a nadie se escapan). Pero tampoco tengo nada que reprochar a aquellos que sí hacen un uso generoso (nunca mejor utilizada la expresión, sobre todo en lo que atañe a los “cedentes” del material...) de esta pauta de actuación, en la medida en que también cumplen el muy interesante papel de hacer saber, a todo aquel que accede a su plataforma de expresión, la existencia de unos contenidos que, muy probablemente, de otra manera no se hubieran llegado a conocer, dándoles mayor difusión de la que por sí mismos hubieran podido alcanzar. Y ese rol de correa o plataforma de transmisión, cuando los criterios de selección son serios y solventes, también es muy importante, además de constituir, en ciertas ocasiones, un ejercicio de modestia (la que implica el reconocimiento de que alguien ha confeccionado un texto mejor del que tú mismo hubieras podido pergeñar sobre el mismo tema) que ya nos valdría a algunos en más de una oportunidad.

En consecuencia, más allá de casos puntuales de “sobredosis morral”, nada tengo que objetar ni reprochar a quienes basan su blog en materiales ajenos: si resultan de mi interés, aleluya, aleluya (y cada uno con la suya.... o con la que no es suya, tanto da).

3 comentarios:

Thalatta dijo...

Bueno a veces sirve de mecanismo de opinión, pones la noticia y luego la comentas :)

apesardemi dijo...

Una de las grandezas del mundo blog es la absoluta libertad de expresión y la casi infinita oferta de contenidos que, supongo, cubre perfectamente la demanda de los lectores.

No me gustan los blogs que plagian contenidos, diferente es cuando nombras la fuente, porque eso si que es tener un blog con intenciones ocultas. Lo demás perfecto.

Saludos Manuel.

Tha dijo...

Sí, sí, nunca olvidar la fuente.

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