viernes, 3 de noviembre de 2006

QUIERO VIVIR (I WANT TO LIVE!; U.S.A., 1958)

* CRÍTICA DE 'QUIERO VIVIR' ('I WANT TO LIVE!; U.S.A., 1958), DE ROBERT WISE, CON SUSAN HAYWARD.-


SINOPSIS ARGUMENTAL.-

Barbara "Babs" Graham es una chica alegre y explosiva, con un gusto desmedido por la vida regalada: bonitos trajes, hombres guapos y fiestas interminables llenan una "agenda" cuya cobertura económica requiere el recurso constante a la pillería y, llegado el caso, la delincuencia menor: pequeñas estafas, cheques sin fondos y fruslerías de ese tipo, que, en alguna que en otra ocasión, la llevana visitar ciertos hoteles enrejados. No obstante, y tras una fachada de insolencia y descaro, nuestra chica alberga, en su fondo, un íntimo deseo, que es el de llevar una vida sosegada y hogareña: encontrar a un hombre bueno que la retire del desenfreno continuo y con el que poder fundar una familia tranquila y feliz. Parece que sus buenos deseos pueden cuajar en realidad: Babs se casa, y tiene un hijo, pero las cosas empiezan pronto a torcerse; su marido, adicto a las apuestas, amenaza con arruinar una economía doméstica cada vez más precaria, y, pese a la presencia del pequeño Henry, ella decide volver a las andadas, uniéndose a una banda de delincuentes habituales con los que colabora, dando cobertura a sus variados golpes y obteniendo, con ello, pingües ingresos. Los acontecimientos tomarán un cariz funesto cuando el último golpe resulta ser el asesinato de la anciana Mabel Monahan: aunque Barbara piensa que, una vez más, saldrá bien librada de su encuentro con la justicia, su actitud altanera y despreocupada, unida a la hostilidad interesada de una prensa ávida de morbo, terminará por llevarla a una situación trágica...

RESEÑA CRÍTICA.-

Para abrir, planos oblicuos en sucesion frenética, al ritmo de combos de free-jazz lanzando una música estridente y sincopada. Para cerrar, planos largos, prolongados, morosos, enfundados en un silencio sobrecogedor. De un extremo a otro de la cuerda, la enésima revisitación de la historia de la mujer marcada, aquella incapaz de huir de un destino que se le impone, que la arrolla y ahoga cualquier posibilidad de redención. Esa es la propuesta de Quiero vivir, una historia con componentes no excesivamente originales, pero trazada con eficiencia y buen hacer por su director, Robert Wise.

Aunque el protagonismo absoluto y omnipresente de su personaje principal, Babs Graham, sitúa en una posición destacada el que constituye su leit-motiv (ése al que se aludía, el de la mujer víctima de su sino), no es ése el único tema que se desliza a través de sus fotogramas, sino que hay muchas más componentes de fondo, que dotan al film de una consistencia muy elevada. Ahí están, también, cuestiones como la del papel que juegan los medios de comunicación y su avidez morbosa por llevar a su público esa carnaza de la que se alimenta su rueca imparable (y estamos en las postrimerías de los años 50, para pasmo de todos los que podemos contemplar, a fecha actual, cómo suelen correr esas turbias aguas: ha variado el volumen, pero no la esencia...), y, muy especialmente, por la ominosa presencia que adquiere en su tramo final, el de la pena de muerte y sus implicaciones morales y existenciales.

La mezcla de todas esas cuestiones requiere, como condición indispensable para conseguir que el resultado final no se convierta en un pastiche de retazos inconexos, un equilibrio narrativo y un sentido del ritmo más que correctos: tanto en uno como en otro aspecto, Wise demuestra buen pulso y dotes técnicas más que suficientes; la historia se desarrolla con brío e interés, y cada aspecto temático consigue su relieve sin ensombrecer al resto y sin generar ningún tipo de confusión. Acierto pleno, pues, en este sentido.

Capítulo aparte merece, también, el excelente trabajo de la actriz protagonista, una Susan Hayward que dota a su personaje de todos aquellos componentes emocionales y de carácter que el papel exige: muy especialmente, el descaro y la insolencia como armas defensivas, bajo las cuales subyace un fondo de bondad que se esfuma ante los señuelos de la vida regalada por la que prefiere deslizarse, incapaz de sobreponerse a la fatalidad que terminará engulléndola. El tramo más complicado, que es el de ese final donde ha de dejar traslucir una desesperación acorde con lo dramático de su situación sin por ello perder, hasta el último suspiro, ese punto de soberbia bajo la cual se ha ido refugiando a lo largo de toda la trama, lo solventa con nota, y es, posiblemente, ahí donde radica el mayor de sus méritos. El Oscar a la mejor actriz protagonista que la Academia le concedía no hacía sino reconocer la tremenda valía de su trabajo, frente al cual el resto de intérpretes no hace sino orbitar como complemento necesario pero poco lucido.

En definitiva, Quiero vivir constituye una excelente muestra de film-noir, que, basado en un hecho real, se nos ofrece trufado de elementos complementarios en el orden temático y magníficamente rodado, con buen cuidado de sus aspectos formales y accesorios –excelente fotografía y magnífica la banda sonora musical (no cabía esperar menos con la autoría de Wise, todo un maestro de ese género)-, y en el cual, sobre el fastuoso trabajo interpretativo de su actriz principal, se termina erigiendo, amén de la sempiterna historia de la mujer marcada, todo un alegato –con la mera plasmación de su ominosa realidad, sin mayores aditamentos de exacerbación dramática- contra la pena de muerte. Para los convencidos de la justicia de la causa, ya es motivo más que suficiente para acercarse a ella con enorme interés.


* En la imagen: Susan Hayward, con el Oscar a la mejor actriz por su interpretación en esta película.- Fotografía proveniente del fondo de Wikimedia Commons.-

3 comentarios:

thalatta dijo...

Buenísima,recuerdo haberla visto la primera vez de jovencita en la tele en casa de mis padres, con mi madre, al calor del hogar. Era invierno. Muy buena...

(Me estoy paseando por tu blog y eso jejeje)

Manuel Márquez dijo...

Muchas gracias por tu comentario, compañera; sí que se trata de una película muy llamativa, de ésas que suelen dejar huella, y de calidad bastante estimable. Y, por lo demás, espero que el paseo te haya resultado agradable; si decides retornar después de él, por aquí andaremos.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Quiero saber la fecha de su ejecución: enviar a: hector.rdz11@gmail.com

Gracias!

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